Situada en el punto de encuentro entre la ciudad medieval y la Úbeda renacentista, la vivienda situada en la calle Pasaje de Jesús Nazareno n° 1 es el lugar idóneo para penetrar en un mundo mágico donde la tranquilidad y el arte se dan la mano. Un mundo que tiene su epicentro en una de las plazas más bellas de Andalucía, la Plaza de Vázquez de Molina, en la que el genio de Andrés de Vandelvira dejó su impronta en un conjunto palaciego renacentista de extraordinario valor.
A escasos metros de la casa, el Palacio de las Cadenas (Ayuntamiento de la Ciudad ); Palacio del Deán Ortega ( Parador Nacional de Turismo); la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares; la Iglesia de El Salvador (capilla funeraria de Francisco de los Cobos) y su aledaño Hospital de Honrados y Venerables Viejos de Salvador, así como otros monumentos como el Antiguo Pósito, el Palacio del Marqués de Mancera y la Cárcel del Obispo, nos sitúan en el esplendor arquitectónico del siglo XVI, donde el tiempo parece detenerse y el espíritu quedar atrapado en una historia cada día más viva y cada vez más entrañable.
Y desde la Plaza de Vázquez de Molina se puede contemplar un mar de olivos que sobrecoge al viajero a través de la Redonda de Miradores, o seguir intramuros por los lienzos de la muralla penetrando en un dédalo de calles estrechas que nos hablan del pasado musulmán de una Ciudad en la que lo antiguo y lo moderno se funden en un proyecto armónico de dinamismo y serenidad.
Como lugar de partida, o de descanso, la citada vivienda ofrece unas inmejorables condiciones de confort que hace imborrable al visitante el recuerdo de su estancia en Úbeda. Una casa abierta a la luz compuesta por tres dormitorios, salón, cocina, solana y una gran balconada al exterior, testigo de la actividad administrativa de la mañana y de la tranquila, placidez de la tarde, constituye el lugar apropiado para disfrutar de unas vacaciones inolvidables.